Ortega Cano es un hombre tranquilo. Se le nota. Satisfecho por la decisión de aparcar su vida de luces en activo y volcado en sus negocios y en la ganadería, vive en Yerbabuena entregado a sus toros de Pedrajas y de Domecq. No quiere pedir favores, sino criar productos de calidad, y tiene la ganadería en la mano. La vacada del maestro de Cartagena vive un punto estable.
“Me queda una novillada de promoción que irá a Madrid, una corrida para Málaga y otra que tiene Matilla que saldrá en junio”
“A los 36 años de alternativa he pensado que ya está bien. Es imposible que consiga más de lo que ya he conseguido. Ahora estoy muy tranquilo”
“Ahora sé que tengo la ganadería muy controlada. Gracias a Dios tengo pocas incógnitas”
“No soy hombre de ir llamando a la gente para que vengan a ver mis toros. No me parece que las cosas sean así”
“En los ruedos he hecho lo que tenía que hacer y con eso basta. Estoy contento con mi trayectoria porque ha sido bastante transparente”
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El tesoro de Ortega Cano
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