FERIA DEL CORPUS

Impacto de Roca Rey en Granada, a hombros con Sebastián Castella

Maestría de Ponce, muy por encima de sus toros
Mª Dolores Martínez
viernes 27 de mayo de 2016

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE ARJONA

FOTOS: ARJONA

Enrique Ponce lo tuvo todo en contra con el jabonero de El Torero que abrió la tarde. El toro, deslucido por su acusada mansedumbre, amagó más de una vez con venírsele abajo por su poca fuerza. Pese a que le protestó a cada pase y el aire también le molestó, acabó fijándolo en la muleta tras impedirle lucirse con el capote. Llevó el engaño muy puesto, tiró con amor propio de sus remisas embestidas y acabó hilvanando una faena de mucha entrega hasta agotar las reservas del astado. Mató de estocada casi entera y saludó una ovación tras aviso y petición.

Sebastian Castella lo intentó todo y más con un sobrero de Albarreal, que embistió al paso y sin celo y le obligó a improvisar y cambiar de manos para que la actuación pudiera tener continuidad. Las series, cortas, alcanzaron sus mejores momentos con la diestra para acabar pegando se el arrimón. Una estocada desprendida rodó enseguida al astado y paseo una oreja.

Impresionante la demostración de valor de Roca Rey en el toro de su presentación en Granada. Lo había avisado ya con el capote en un inicio de faena arrollador ante un astado con transmisión y movilidad, al que lanceó a pies juntos y por chicuelinas. Cuando cogió la muleta y asentó las zapatillas para pasarse al toro en escalofriantes muletazos cambiados por la espalda, el run run de que pasaría algo grande se confirmó momentos después con una faena en un palmo de terreno en la que los pitones llegaron a rozarle la taleguilla. Manejó con suficiencia el engaño en muletazos de mano baja, fundamentalmente con la diestra, mientras los cambios de manos, los redondos y pases por la espalda de sucedían con la misma impavidez del peruano. La plaza era un loquero cuando mató se una gran estocada, que le valió las dos orejas con fuerte petición de rabo.
El cuarto tampoco fue un dechado de virtudes para que el maestro de Chiva pudiera sentirse y obsequiar con otra de sus cumbres artísticas en Granada. El toro tuvo mejor fondo pero no la largura deseada para ligar las series y que los pitones no le puntearan en más de una ocasión el engaño en un gran esfuerzo para que la labor pudiera coger vuelo. En esta ocasión sí se le pudo ver con el capote en verónicas con la rodilla genuflexa y a pie y en un cadencioso quite por delantales. Pinchó en dos ocasiones porque el toro dobló las manos y luego le echó la cara arriba antes de recetar una estocada entera. Su tesón quedó otra vez en saludos desde el tercio.
La presidencia devolvió el quinto precipitadamente y ante la tardanza de los cabestros para conducirlo a los corrales, Castella optó por salir nuevamente a escena para matarlo y cuajarle series a petición del respetable, que además pudo comprobar que el astado no tenía ninguna merma, con el consiguiente disgusto.
Menos mal que su otro sobrero de Albarreal le permitió redondear la tarde a Castella y cortar otra oreja porque el enfado hubiera sido monumental. Los ánimos se habían apaciguado ya cuando el francés lanceo con decisión y se volvieron a entusiasmar cuando Castella comenzó su faena con pases cambiados por la espalda. La actuación tuvo mayor peso con la diestra porque cuando vino el toreo al natural al toro ya le costaba mucho repetir. Pinchazo y estocada remataron su quehacer.
Roca Rey cortó otra oreja del sexto, un toro que prometía más pero llegó muy parado a la muleta. Tuvo que meterse nuevamente entre los pitones y emocionó nuevamente por su sangre fría tras un inicio de faena de rodillas de mucha garra con un redondo que encandiló al tendido. Mató de metisaca y entera.

Granada. Viernes, 27 de mayo. Toros de El Torero, desiguales de juego, destacó por su transmisión y movilidad el 3º y por noble el 5º; y dos sobreros de Albarreal, 2º y 5º. Enrique Ponce, ovación con saludos tras petición y aviso, y ovación con saludos; Sebastian Castella, oreja en ambos; y Roca Rey, dos orejas con petición de rabo y oreja. Entrada: Media plaza.

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