Cuando las plazas de toros apagan sus luces y echan el telón, es turno para que el campo bravo adquiera protagonismo. El invierno nos permite visualizar estampas donde la naturaleza hace acto de presencia y salen historias de la nada. José Luis Núñez, con la sapiencia del ganadero, observó que la vaca Alpargatita, embarazada, no llegaba a la noche. José Luis siguió su paso y volvió a los veinte minutos para comprobar cómo se encontraba la situación. No le faltaba razón, un nuevo machito negro se tambaleaba en la dehesa bajo la atenta mirada y caricias de su madre. Era el primer parto de Alpargatita.
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La bravura se abre paso
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