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CAMPO PEQUENO

Recital de toreo a caballo en una noche inolvidable en Lisboa

La plaza se llenó para presenciar el magisterio y la pureza de Hermoso de Mendoza, que volvió a enamorar en la catedral del rejoneo

viernes 18 de mayo de 2018, 10:43h

FOTOS: JOAO SILVA

El tercer festejo del Abono de Campo Pequeño no defraudó la enorme expectación que había generado provocando un lleno en los tendidos, faltando muy poco para colgar el “No hay Billetes”. El balance de la noche se asentó en una feliz conjugación de factores: toros con calidad, caballeros de alto nivel y valientes forcados. Hubo tres estilos bien definidos, que compusieron una muy interesante noche, con frecuentes momentos de brillantez. La única nota disonante la dio el director de corrida, con una exigencia sin criterio y rozando el ridículo – en dos ocasiones mandó sonar la música en honor de los jinetes, para luego negarles la vuelta al ruedo.

De Pablo Hermoso de Mendoza queda poco por decir, jinete magistral y torero de suprema clase, volvió a conquistar su plaza de Lisboa, donde sigue siendo ídolo máximo, porque ese idilio se alimenta de actuaciones notables. Así ocurrió en esta noche, donde rayó a gran altura. Para alcanzar la apoteosis total faltó algo de transmisión en su lote, aunque los toros hayan derrochado nobleza. Una nota distintiva de sus lidias fue la opción fundamental por el toreo serio, sin concesiones a la galería. No hubo banderillas de palmo, ni rosas, ni suertes al violín, hubo, eso sí, virtuosismo en la brega, frontalidad y elegancia. Un “hermoso” triunfo.

Antonio Ribeiro Telles rubricó una lidia de nota alta frente al cuarto, a lo largo de una faena de perfecto diseño, con el perfume del toreo eterno y la verdad de un lidiador que sigue fiel a los cánones clásicos. Labor de largo metraje, donde se apreció una sucesión de suertes de máxima pureza, consumadas con su peculiar elegancia. Ante el que rompió plaza, se mantuvo en plan de maestro, toreando con sobriedad y buen gusto. Sufrió un encontronazo al finalizar la lidia, que no invalidó el gran mérito en el conjunto de su prestación.

El joven veterano Joao Moura Caetano, alternando con dos grandes maestros, golpeó fuerte y sin complejos hasta conseguir su más completa actuación hasta ahora en Campo Pequeno. Empezó de forma vibrante, con el bravo tercero, al que lidió con aguante y mucha corrección. Los aficionados abroncaron al director por no haberle concedido una merecida vuelta. Momentos álgidos se vivieron igualmente en el que cerró plaza, con el cual Caetano dio sobradas muestras de madurez artística, mezclando su entrega total con un temple exquisito. Brilló particularmente al ejecutar suertes en terrenos de compromiso, que causaron un alboroto en los tendidos.

Los forcados amadores de Lisboa e de Coruche se sumaron a la tónica exitosa del festejo, encargándose de las pegas de cara, con valentía y apurada técnica.

Lisboa. Jueves, 17 mayo de 2018. Toros de Ribeiro Telles, serios y con buenas condiciones para la lidia. Antonio Telles, palmas y vuelta; Pablo Hermoso de Mendoza, vuelta y vuelta; Joao Moura Caetano, ovación y vuelta. Entrada: Lleno. Al iniciarse la función, se guardó un minuto de silencio en memoria del matador Amadeo dos Anjos.