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La Revolera

Tarde de burras mohínas
(Foto: Arjona)

Tarde de burras mohínas

No digo que los de Garcigrande y Domingo Hernández hayan hecho añorar a los de Dolores Aguirre y Moreno Silva, pero casi casi, aunque estos al menos son fieras corrupias que hay que tenerlos cuadrados para ponerse delante de ellas, pero es que los arriba citados de esta tarde de miércoles canicular en Bilbao, han sido un puntito más que auténticas burras mohínas. Por lo menos los de doña Dolores y los asaltillados del señor Moreno permiten el heroísmo. Pero los “garcihernández” de hoy, ni eso…

Suerte que los prendas en cuestión se han encontrado con tres toreros de auténtica talla, cada uno en su estilo. Padilla es capaz de darle pases al Fanton de Pedro Sánchez en el aeropuerto castellonense de Fabra, y se llevó a la vitrina de los trofeos de su temporada de despedida la única oreja de la tarde. El Juli, incluso ha hecho arte con un toro al que la mayoría de los toreros en activo no hubieran sido capaces de hacerle ni guiños, y con un manejo más rotundo de la espada el mediocre animal encormado se habría ido al desolladero sin un apéndice auditivo –si no los dos- presumiendo de toro bravo. ¡Como está El Juli! Y Manzanares, al que le ha tocado bailar con la más fea, pero “fea para lobo”, ha logrado entusiasmar al público en el último de la tarde a los sones de Martín Agüero, con momentos en que ha hecho pasar al morlaco por bueno, gracias a su exuberante elegancia, que esa la sigue atesorando hasta para acariciarse la oreja izquierda. Y ahora la noticia: ¡José Mari ha fallado con la espada! Que lo apunten en sus libretas los entusiastas de las estadísticas.

La verdad es que vistos los resultados de los “cuvillos” y los “garcihernández” en feria tan importante como la bilbaína, y otras de parecida categoría y exigencia, quizá deberían comenzar las figuras, que saben y pueden, a abrirse a otras ganaderías que ahora pasan por “pendejas”, y a las que de cuando en cuando les salen toros de categoría. Pero es que, claro, las ganaderías acaparadas por los que encabezan el escalafón, cuyos productos matan en exclusiva, incluso en el peor de los casos “se dejan”… ¡Bendita palabra! Para ellos hacen, porque hoy se ha demostrado en la Aste Nagusia que en el pecado llevan la penitencia.