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La Pincelada del Director

Está claro a quién no
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Está claro a quién no

Lo que necesita el toreo en la actualidad es defensa y promoción, tampoco estaría mal un poquito de memoria política para que cuando pasen estos días electorales y estén en situación de ayudar y promocionar la Tauromaquia lo hagan. Lo ordena la Constitución

Escuchando a los representantes de los partidos que concurrirán a las próximas elecciones generales y autonómicas en Valencia -con la excepción de Podemos al que hay que agradecerle -lo único- que no intentase ni disimular su activa animadversión hacia los toros e hiciese oídos sordos a la invitación- uno llegó a pensar que vivíamos en una situación idílica, tal era la buena predisposición de todos los representantes hacia la Tauromaquia y sus defensores. Hasta te podías preguntar para qué puñetas se había convocado aquel debate si no había conflicto. Libertad, respeto, tolerancia, derechos… fueron los conceptos más repetidos. Sonaba de maravilla. Pero nadie se lo acababa de creer. En una buena proporción y más allá del periodo electoral aquellos discursos eran puro trampantojo, una ilusión óptica, una trampa oratoria que nos hace ver algo distinto a lo que en realidad es. De lo contrario no estaríamos como estamos. Hasta el mismo representante de Compromís, el partido con más discrepancias internas respecto a la Tauromaquia, asumía una postura meliflua y nada beligerante negando la mayor. Se apoyaba en los alcaldes de su partido que habían aceptado la pasión por el toro de sus conciudadanos -y posiblemente la suya propia- en las zonas que se podían entender como rurales y habían dado vía libre a la voluntad popular. No logró convencer a nadie. Todos sabemos que junto a esa realidad que sirve de percha a su engañosa tolerancia, Compromís es capaz de poner paradas de bicis en la puerta de la plaza de Valencia para molestar, no dar permiso para que aparque la unidad móvil de televisión que debe retransmitir la feria, negar la publicidad en los soportes públicos, prohibir los toros en las pedanías, imponer su animadversión taurina en los pactos de gobierno... etcétera, etcétera.

No seré yo quien diga a quién deben votar y menos en estas páginas, pero sí a los que no deben hacerlo jamás de los jamases en nombre de la libertad, la tolerancia, los derechos y… los toros

Pero libertad, respeto, tolerancia, derechos… conceptos que manejaban los componentes de la mesa con más o menos pasión no los debemos entender como una conquista ni un logro a estas alturas de la democracia; libertad, respeto, tolerancia, derechos… debe ser la cuota, lo normal, mínimos, equipamiento de serie para una convivencia sana y justa, faltaría más. Lo que necesita el toreo en la actualidad es defensa y promoción, tampoco estaría mal un poquito de memoria política para que cuando pasen estos días electorales y estén en situación de ayudar y promocionar la Tauromaquia lo hagan. Lo ordena la Constitución. Ocasión han tenido de hacerlo anteriormente y…

Los de la mesa del debate no son los peores, quede claro. Podemos y Esquerra Unida en su programa electoral, ténganlo presente, proponen la “reconversión de las plazas de toros en espacios culturales y de ocio para dar cabida a espectáculos de teatro, danza, música o convivencia”. Expropiación y desprecio se llama la figura. También pretenden prohibir la información y la publicidad en referencia a las corridas e “impulsar espectáculos sin explotación ni sufrimiento animal para la eliminación progresiva de las excepciones que permite el marco legal existente”. Son eufemismos que tocan a la Tauromaquia de lleno. Para paliar los efectos de su propuesta, Unidas Podemos asegura que “se pondrá en marcha una reconversión del sector taurino para facilitar una salida laboral alternativa a sus trabajadores y otros nichos de negocio para sus empresarios”. Menos mal, gracias, si me permiten la ironía. No seré yo quien diga a quién deben votar y menos en estas páginas, pero sí a los que no deben hacerlo jamás de los jamases en nombre de la libertad, la tolerancia, los derechos… y los toros.