Acceda a la galería de la noticia
Valencia. Viernes 9 de octubre de 2026
Los prolegómenos no pudieron ser más bonitos. Ni más sentidos. Era el día del orgullo patrio valenciano y dos senyeras gigantes presidieron el ruedo. Luego, la interpretación del himno de la Comunitat, coreado al unísono por las 10.000 personas que agotaron las localidades en las taquillas hace semanas, puso las emociones a flor de piel. El respeto máximo de locales y foráneos, de los toreros también, que no rompieron filas hasta que la banda de música terminó de tocar el himno de España.
Con algunos aficionados todavía secándose las lágrimas, salió el primero, un remiendo de Torrealta. Pronto se hizo sentir -sería el único momento de la tarde- la dualidad que ha presidido la temporada entre los dos gigantes, que en Valencia como escenario decidieron ofrecer su último baile juntos. A las estupendas verónicas del saludo de Morante respondió Roca Rey, en su turno de quites, poniendo la plaza a sus pies por altaneras. A ese primer toro, que se apoyaba sobre las manos, protestón, incierto también, le hizo el sevillano una faena magistral por cuanto sacó lo que el toro tenía, que fueron apenas una docena de embestidas a media alturita que convirtió en carteles de toros. Le tragó y le expuso el maestro. Al natural lo bordó en una serie redonda. La colocación exacta, el pulso superior, el asiento. De notable fondo la faena, brindada a Luis de la Fuente, que se llevó de las ovaciones más cerradas del día. Sobre la diestra, una serie postrera más arrebatada, ligada y ceñida. A la hora de matar, se le resbaló la espada con una banderilla y perdió pie en la misma cara del toro. Rápida la cuadrilla al quite. Luego una estocada desprendida al segundo intento. No hubo oreja pero quedó el poso de la autenticidad.
Roca Rey brindó la faena al segundo al público, o mejor, a sus fieles, que en esta plaza, donde tiene un currículum casi como en ninguna otra, se cuentan por miles. Con los cambiados por la espalda en los medios y de rodillas ya puso al público en pie. Tuvo el toro muy buenas intenciones, por abajo y con calidad. Pero no el fondo. Roca Rey apretó desde el inicio, sin reservas. Pareció el toro entonces acusar esa exigencia, más agarrado al piso de mitad de faena en adelante. El peruano, que ha terminado la temporada como un tiro, se agarró entonces a su autoridad, de lo que anda sobrado. Ambicioso y desafiante, se descaró incluso con un helicóptero de la policía que sobrevolaba la plaza y se autoinvitó con su molesto ruido. Cierto desconcierto en ese momento. Y entre todo ello una faena entregada, de no dejarse llevar ni conformarse. Y una estocada, de perfecta ejecución y colocación, que valió una oreja.
Tomás Rufo le formó un alboroto al manso y embestidor tercero. El toro marcó pronto su querencia, que fueron los adentros, frente a la puerta de chiqueros. Y ahí, el toledano, no pudo torear más despacio. Especialmente brillante fue una tanda de naturales perfecta, cosidos, ligados, muy templado, con la figura relajada y erguida del toledano, por donde su toreo gana muchos enteros. La siguiente no alcanzó la misma categoría pero sí tuvo la claridad de aprovechar los adentros del toro. Apostó y se inventó una faena donde casi no la había. Una estocada un punto desprendida. Cayó la oreja para Rufo.
Tres afarolados, como tres golpes de sorpresa, lances a pies juntos ciñéndose la embestida y una improvisada larga de remate, tan torera como conveniente: ese fue el recibo de Morante al cuarto. El sevillano siguió explayándose con el capote en chicuelinas al paso, a modo de baile con el toro para llevarlo al caballo. Entró de nuevo en quites Roca Rey, por saltilleras. En el inicio doblándose por abajo, le desarmó el toro. Y Morante, genial, repitió aquel momento de Madrid haciéndose él mismo el quite a cuerpo limpio -esta vez sin vaso-. El toro de Álvaro Núñez, tan falto de bravura, tuvo la fortuna de tener enfrente un torero capaz de sacarse de la chistera tres naturales excelsos cuando el personal se debatía en si debía Morante coger la espada en ese momento. Y menos mal que no lo hizo porque fueron tres soberbios carteles de toros. Inverosímiles. Hasta ahí llegó el asunto. No había más. Al cuarto intento lo pasaportó de media estocada.
Manso y rajado el quinto desde salida. No quiso ni caballo ni los muchos capotes que salieron a su búsqueda. Tras unas probaturas en las que el toro salió escopetado, Roca Rey se fue a buscarlo y encontró la fórmula ganándole el paso y la acción. Si no quería el toro, sí quería Roca. El toro no vio otra cosa que no fuera la muleta del peruano. Sobre la diestra, series de toreo ligado, algunas de toreo rehilado porque no cabía otra. Sobresaliente la firmeza. Por el pitón izquierdo era más costoso el toro y por ahí surgió un natural al ralentí tras aguantar lo indecible. Atacó Roca Rey de principio y hasta las bernadinas finales en las que no cabía un alfiler entre él y el toro. Otra extraordinaria estocada -¡qué manera de matar la suya- y Valencia de nuevo rendida.
No hizo nada esperanzador ni tampoco lo contrario el sexto. Estaba por verse. Rufo brindó al público la faena. Con la inercia de la media distancia que le dio el toledano se vino el toro, que al tercer muletazo ya en la primera serie le costó romper hacia adelante. Pareció haberse lesionado una mano, de ahí esa manera tan brusca de rebrincarse. Una faena frustrada porque el toro no podía. Mató de estocada entera tras pinchazo.
Valencia. Viernes 9 de octubre de 2026. Cinco toros de Álvaro Núñez y un remiendo de Torrealta (1º), correctos de presentación, corrida dispar, de manejable trato pero justa de raza. Morante de la Puebla, ovación con saludos en ambos; Roca Rey, oreja tras aviso y oreja tras aviso; y Tomás Rufo, oreja con leve petición de la segunda y silencio. Entrada: Lleno de "No hay billetes". Antes de romper filas las cuadrillas, se interpretaron los himnos de la Comunidad Valenciana -cantado magníficamente por Raúl Luis Chillerón- y de España. El banderillero Javier Gómez Pascual, a las órdenes de Roca Rey, se cortó la coleta.
Acceda a la versión completa del contenido
Roca Rey corona su año rindiendo (otra vez) Valencia
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…
La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a…