La revolera

La brigada antivicio

Paco Mora
domingo 01 de diciembre de 2013

La citada brigada huele a Brigada Antivicio del Chicago de los años veinte, organizada para hacer cumplir la Ley Seca y meter en cintura a Al Capone y a toda la corte celestial gangsteril que se la pasaban por el forro…

Vamos a puntualizar. El afeitado existe. El desmoche para entendernos. Y es un fraude. La Fiesta de los Toros está en el Ministerio de Cultura porque el toreo es patrimonio cultural de los españoles. Hasta aquí todo perfecto. Pero surge una pregunta: ¿Si el toreo es cultura, que pinta una “brigada especial” para investigar la manipulación de los pitones de los toros de lidia (vulgo afeitado), creada por la Dirección General  de Policía? No salimos de pobres.

Dando por supuesto que la manipulación referida es un hecho, sería mas lógico que esa “brigada”, si el problema es tan grave que se hace necesaria, se le encargara al Colegio Oficial de Veterinarios, en el que se barrunta que se agrupan los profesionales que entienden algo de zootecnia y por tanto del cuadrúpedo bicorne llamado toro bravo. Porque la citada “brigada especial” huele a Brigada Antivicio del Chicago de los años veinte, organizada para hacer cumplir la Ley Seca y meter en cintura a Al Capone y a toda la corte celestial gangsteril que se la pasaban por el forro, ayudados por no pocos policías corruptos.

Y dejémonos de pantomimas. No vale tachar de “rojos” a quienes no les cae bien Rajoy y de “fachas” a los que confunden a Rubalcaba con la etiqueta del Anís del Mono. No es estar contra la Policía reivindicar que se dediquen a lo suyo, que es perseguir a los delincuentes y ponerlos a disposición de la Justicia. Eso es de lógica elemental y no va contra la Policía sino contra quienes la mal utilizan. Y si los policías en segunda actividad no saben que hacer con su cuerpo, en los asilos, en los refugios para indigentes y demás obras benéficas que ejercen la caridad en este país se necesitan manos. Pero no se les convierta en  los Elliot Ness del toreo porque eso es tanto como llamar gángsteres a quienes se mueven en ese mundillo.

El señor Wert no debería meterse en otro berenjenal ahora que parece que amainan un  poco los efectos de su Ley de Educación. Los que creían que colocar el toreo en Cultura significaría la desaparición de los policías de los palcos, se han equivocado de medio a medio. Claro que a lo mejor se crean también “brigadas especiales” para prevenir las salidas de tono en las grandes orquestas, los gorgoritos en la opera, las zancadillas y los codazos en el futbol, los trastabilleos en la danza y que los actores de teatro hagan píldoras entre bastidores.

Y ahora en serio: Dejen de tratar al mundo del toreo como si estuviera compuesto por delincuentes. Y utilicen la Policía para aquello que ha sido formada.   

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