Son pura artesanía. Verdaderas obras de arte. En muchas ocasiones, es el recuerdo que perdura tras una primera vez en una plaza de toros. Lo que más impacta. Los vestidos de torear o trajes de luces son esa segunda piel del matador que sin hablar suelen describir a la perfección a quien los luce. Aunque mantienen estructuras muy defi nidas, la evolución también pasa por ellos. Nuevos colores, dibujos, bordados… Un guiño a la coquetería y, por qué no, a las nuevas tendencias que marcan el sello más personal de su portador.
Acceda a la versión completa del contenido
Creados para triunfar
Solo Perú vive un estado de euforia y crecimiento bajo los efectos de Roca Rey
Isabel Donet glosó la figura de su amigo y compañero tantos años, y director de…
El diestro castellonense anuncia que vuelve a torear siete años después de cortarse la coleta…
La Unión de Abonados de Madrid rinde un emotivo homenaje al torero gaditano en la…
Según informa El Mundo, el programa electoral de los populares incluye la restitución del galardón…
La cuestión en tiempo de tanta uniformidad y seguidismo de las figuras es muy a…