TAL DÍA ESTA SEMANA… 17 DE FEBRERO DE 1985

El Niño de la Capea corta en la Plaza México el rabo de Manchadito

Alfonso Ávila
sábado 17 de febrero de 2024
El torero salmantino desató la locura ante el toro de Javier Garfias en el embudo de Insurgentes, cuya afición siempre le profesó una especial admiración

Desde aquel mismo día, Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea” se ganó el corazón de los mexicanos, como tiempo atrás lo hicieran Chicuelo, Cagancho, Manolete o Paco Camino. “Filiberto, no me atrevo a decirte que sea, la que he hecho al toro Manchadito, la mejor faena de mi vida. Sí te aseguro que ha sido la más emocionante”, declaraba el diestro salmantino a nuestro compañero Filiberto Mira en Aplausos.

“Es la única vez que he visto llorando de emoción a cincuenta mil personas que me gritaban ¡torero! ¡torero! Nunca me he sentido tan de verdad, tan torero, como esta tarde. Vivir una emoción como esta es algo único. Le he dicho a varios compañeros que por vivir una cosa como esa se puede dar todo el dinero del mundo. En México no me importa torear hasta gratis”, añadía.

Los toros de Javier Garfias que saltaron al ruedo en lidia ordinaria dieron escasas opciones de lucimiento a la terna compuesta por Manolo Arruza, Ricardo Sánchez y El Niño de la Capea. Por esta razón, Pedro Gutiérrez Moya decidió solicitar el sobrero de regalo. “Con el capote me dejó formarle un lío. Nunca en el primer tercio he escuchado tan fuertes palmas. Me pidieron que diera la vuelta al ruedo tras mi quite por chicuelinas, que las di muy relajado y templadísimo. Esas ovaciones me produjeron una sensación especial que yo no sé explicar. Con la muleta ligué cuarenta pases, casi todos con la derecha, que le llegaron muchísimo al público. Cuando maté al toro de una estocada recibiendo y vi a la gente llorando y aclamándome, tomé conciencia de que realmente había hecho una cosa tan importante como es emocionar de verdad, al mismo tiempo que yo también lo estaba con el gozo de sentirme plenamente torero. Siete u ocho veces tocaron Las Golondrinas, que como sabes allí es el himno triunfal de los grandes acontecimientos…”.

Hubo tiempo hasta para las anécdotas: “Al día siguiente estaba un limpiabotas lustrando los zapatos y al verme dejó al cliente, me abrazó y me pidió un autógrafo. Lo mismo me hicieron otros compañeros y clientes. En ningún otro sitio he disfrutado de tanta popularidad”, recordaba.

Hasta la fecha, El Niño de la Capea se mantiene en el escalafón de los matadores de toros que han cortado un rabo en la Monumental de México, siendo el diestro español que más veces ha logrado este hito en el embudo de Insurgentes. El 22 de diciembre de 1974 al toro Corvas Dulces, de Garfias; este del  17 de febrero a Manchadito de Javier Garfias y el 5 de febrero de 1995 al toro Piropo, nuevamente de Javier Garfias. Además, indultó al toro Samurai de la ganadería de Begoña el 4 de mayo de 1986.

Gracias a estas actuaciones, el matador salmantino se ganó el título de “consentido” del público mexicano, manteniendo durante toda su carrera un gran cartel por todas las plazas del país.

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