Dice Luc Jalabert que las costumbres de la clientela de Arles han variado de repente. No puede precisarse si ha sido por la crisis, que no tanto como en España pero también se ha dejado sentir en las plazas francesas, o si todo se debe a caprichos del cambio climático. Lo habitual era que las localidades, igual que hoteles o restaurantes, se reservaran con mucha antelación. La misma con la que se anuncian los carteles en Francia. La novedad es que en una plaza tan fiable por todo como la de Arles el tirón de taquilla del último día y del último momento haya ganado un porcentaje inesperado sobre el aforo.
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