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LA CRÓNICA DE BENLLOCH EN LAS PROVINCIAS

Los novilleros, por encima de los novillos
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(Foto: Templaíto)

Los novilleros, por encima de los novillos

Ángel Téllez cortó una oreja y De Manuel cuajó una excelente faena

El pesimista salió ayer de la plaza con el ceño fruncido y diciendo que no pasó nada; el optimista seguro que asintió satisfecho al acabar la primera novillada picada del abono y dijo para quienes le quisieran escuchar o más bien para que le escuchasen los que querían escucharle y los que pasaban por allí, que los chicos tienen madera y cosas de torero interesante. No les voy a quitar la razón ni a unos ni a otros. No pasó ninguna de esas cosas que deben pasar para despejar el futuro de los chicos, ya hubiésemos querido todos pero no hubo un aldabonazo de esos que ponen en pie de atención a los aficionados y encienden las redes. Pero no es menos cierto que con un encierro de escasa clase y poca bravura si salvamos el buen fondo del tercero, hicieron cosas de interés, de mucho interés. La faena de Francisco de Manuel al tercero mismamente, tuvo hondura y mando, trazo curvo y recorrido largo, lo cogía adelante y lo vaciaba lejos y atrás con un justo golpe de muñeca y todo eso muy parado, muy firme, mandón, con la pañosa muy arrastrada y lo hizo con repetición e insistencia y eso apunta a un buen futuro porque si lo hizo una vez por qué no lo va a hacer más veces. La faena tuvo nivel por los dos pitones y los pases de pecho al hombro contrario tuvieron rango de toreo caro. Así que ese De Manuel, madrileño con sangre venezolana, pasó por Valencia con nota por lo que hizo y por lo que insinuó que es capaz de hacer a poco que afile las espadas, o mejor a poco que encuentre la sincronización de movimientos para entrar a matar con eficacia porque por todo lo visto con anterioridad valor para matar bien es fácil suponerle. A su segundo, muy parado, le propuso las mismas reglas pero el funo se llamó a andana y no quiso coles y su gozo, que era el nuestro, cayó en el pozo.

También tuvo cosas de torero interesante Ángel Téllez, que fue quien a la postre cortó la única oreja de la tarde además de dar la vuelta al ruedo en su primero. Tiene oficio como cabe suponer en quien está a las puertas de la alternativa, pisó la plaza con soltura y sin agobios, tuvo recursos técnicos suficientes como para buscarle las vueltas a su primero, al que le puso el paso para taparle las escapatorias, y pronto quedó claro que si no fuese porque ya se sabe que el toro siempre pide más y más y que todo es poco, diría que está sobrado para dar el salto de escalafón. En su segundo volvió a mostrar firmeza y maneras, lo entendió a la perfección, le dio los tiempos justos y como esta vez sí manejo la tizona con rápida eficacia acabó cortando la ansiada oreja. No llega a pinchar a su primero y abre la puerta grande.

Menos toreado que sus compañeros, Juan Cervera, valenciano, novel y veterano a la vez, volvía a vestir de luces en su plaza tras ocho años apartado de los ruedos por cuestiones personales y mostró su buen concepto de siempre, aguantó la presión de quien necesita demostrar forzosamente que su vuelta no es capricho ni cuestión vacua y aunque no alcanzó el triunfo que necesitaba para acelerar su retorno, estuvo por encima de un lote deslucido. Áspero el primero y mansón el segundo, le pudo al primero y le arrancó al segundo, allá por la puerta de cuadrillas, una serie a derechas de las que hacen pensar que lleva un torero dentro. Mal, sin paliativos, con las armas toricidas.

CRÓNICA PUBLICADA EN EL DIARIO LAS PROVINCIAS EL 12/03/2019