www.aplausos.es

REPORTAJE

El correbou, la resistencia del toro en Cataluña

La afición de la calle vuelve a dar la cara por el toro. Esta vez, en Cataluña, donde el correbou se encuentra en el punto de mira de los políticos. En las Tierras del Ebro -sin olvidar municipios de la relevancia de Cardona o Santpedor, ambos en la provincia de Barcelona- es donde el festejo popular goza de su máxima fuerza, celebrándose cuatrocientos espectáculos al año en los que tienen cabida sus distintas modalidades, desde las centenarias, que todavía hoy conservan su pureza y esencia, hasta las más recientes. Con la amenaza de la prohibición sobrevolando, las peñas y comisiones, apoyadas por la totalidad de los alcaldes de los pueblos taurinos, han tomado el toro por los cuernos para trasladar al Parlamento la vigencia y relevancia de una tradición con seis siglos de historia.

Fotos: FOTOGRAFÍA TAURINA JULIÁN

El pasado 26 de septiembre, el Parlamento de Cataluña aprobó una propuesta que insta al Gobierno autonómico a realizar los cambios normativos necesarios para que las distintas modalidades de correbous dejen de celebrarse. La proposición, impulsada por la coalición En Comú Podem, no tiene efectos prácticos a día de hoy, ni siquiera cuenta con una fecha para un primer debate, sin embargo es una declaración de intenciones inicial que tiene como objetivo último prohibir los festejos taurinos populares.

El correbou, término acuñado desde Barcelona hace treinta años para maquillar lo que tradicionalmente se conocía como la festa dels bous -fiesta de los toros-, cuenta con un gran arraigo en las denominadas Tierras del Ebro, un territorio al sur de Cataluña que comprende las comarcas del Bajo Ebro, el Montsià, la Tierra Alta y la Ribera del Ebro. Estos cuatro puntos en la provincia de Tarragona conforman el eje de esta fiesta, que en 2018 celebró cuatrocientos festejos que se desarrollaron a lo largo de doscientos once días al año. Su implantación, que cuenta con otras localidades de referencia en la provincia de Barcelona como Cardona y Santpedor, y Vidreres, en Gerona, va más allá de los números. “La mayoría de las fiestas populares no se entenderían sin los toros, para muchas personas, directamente, no tendrían sentido. El toro en esta zona es un punto de unión, de hermandad, es música, es gastronomía, es fiesta…”, afirma Guillermo Martínez, vicepresidente de la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro, que tiene claro lo que supone la reciente moción aceptada. “Es un gesto de cara a la galería para, en un futuro, poder meterle mano al correbou. Tal y como está la situación política aquí, hay temas más importantes que resolver. Los hay ahora y los había antes de que se desencadenara lo que está ocurriendo”.

Guillermo Martínez: “La mayoría de las fiestas populares no tendrían sentido sin el toro. Aquí representa un punto de unión, de hermandad, el toro es música, es gastronomía, es diversión...”

Desde la prohibición de las corridas de toros en 2010 y pese a que dos meses después de aquella decisión del Parlament los festejos taurinos populares quedaron blindados por ley -ley 34/2010 de 1 de octubre-, siempre ha existido sobre ellos la sensación de encontrarse en el punto de mira de los políticos. “Tarde o temprano sabíamos que iba a llegar esta situación. Sobre todo por la fuerte presión animalista que existe. Tras Barcelona -Guillermo se refiere a la prohibición de 2010- lo siguiente eran los correbous. El gran problema es que muchos asocian el toro a lo español y por ello se lo quieren quitar de en medio. Ese pensamiento no es real porque en el toro hay aficionados independentistas y otros que no lo son, pero muchas personas, especialmente en la ciudad, lo ven de distinta manera”. ¿Por qué en 2010 no y ahora sí?, preguntamos. “En aquel momento, prohibir el toro en la plaza y en la calle al mismo tiempo hubiera sido una barbaridad. Una doble barbaridad. El festejo popular en las Tierras del Ebro está muy vivo, forma parte de nuestra identidad como pueblo, no debe de ser fácil tomar la decisión sobre querer quitar lo que muchos consideran parte de sus raíces, de sus corazones y de sus sentimientos como ciudadanos”.

Guillermo Martínez: “Los políticos de Cataluña se quejan de que Madrid nos quita libertad y aquí se hace lo mismo quitándonos parte de nuestra cultura. Nos quieren privar de nuestra manera de ser”

La sensación que impera entre los aficionados es la de un menosprecio absoluto. Se tiene la certeza de que en Barcelona existe un desconocimiento total de la realidad del correbou en esta parte del territorio, que allí están muy alejados de las sensibilidades de buena parte de los ciudadanos. La decisión del Parlamento, por tanto, ha ampliado más si cabe la brecha que existe entre este territorio y la capital catalana. El sentimiento de desamparo es total. “Siempre se nos ha considerado “los de allí abajo”, así que te esperas cualquier cosa”, comenta resignado Guillermo Martínez. “Estamos desengañados, ellos solo aprietan el botón sin preguntar nada, sin tener en cuenta a los de aquí. No hablamos de toros sí, toros no, hablamos de territorios, de algo nuestro, hay culturas que están ligadas a un lugar y no se pueden pisotear porque no se tenga conocimiento sobre ellas o porque directamente no gusten”. La reflexión deja claro que se ha dado la espalda a una parte de la región -“sí, a las Tierras del Ebro, en concreto; hacen abuso de poder”, remarca-, pero queda la duda de si decisiones como la tomada hace unas semanas por el Parlament van a generar más fractura social de la que ya existe. “Se quejan de que Madrid nos quita libertad y aquí se hace lo mismo quitándonos parte de nuestra cultura. Nos privan de nuestra manera de ser. Se quejan de lo que les hacen y ellos están haciendo lo mismo. Están actuando igual que aquellos contra los que protestan. Cuando se aprobó la moción, algunas personas favorables al independentismo, me dijeron: A mí que ya no me busquen más para defenderlo. Y contesté: Cómo ha cambiado la situación… Y me dijeron: Sí, ahora me han tocado lo mío, han venido a por lo nuestro”.

ALCALDES Y AFICIÓN, UNIDOS

La reacción de los aficionados a esta intentona prohibicionista no se ha hecho esperar. La situación ha obligado a conformar un grupo de poder que cuente no solo con las peñas organizadoras sino también con los alcaldes cuyos municipios hacen toro en la calle. La respuesta de la afición se escenificó en Amposta, donde una veintena de alcaldes y concejales de las Tierras del Ebro -también el primer edil de Cardona- crearon un frente común para la celebración de festejos taurinos en sus respectivos municipios. Del encuentro salió la creación de una comisión en la cual participarán dos representantes de cada uno de los cuatro partidos que gobiernan en municipios taurinos. Así, Esquerra Republicana de Catalunya será representada por Amposta y Pauls, además de Cardona; Sant Jaume d’Enveja y Ulldecona lo harán por el PSC; Deltebre y l’Aldea por Junts per Catalunya; y Movem, a La Sénia.

Dicha comisión será la encargada de reunirse con la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro y pedir reuniones a los parlamentarios para explicarles la realidad del correbou. “Defenderemos la ley de 2010 y el reglamento que se hizo porque entendemos que no ha pasado nada desde entonces que nos haga pensar que el reglamento no es bueno”, señaló Adam Tomàs, alcalde de Amposta, en declaraciones que recoge el diario Més Digital.

Hasta veintidós ayuntamientos figuran en la Agrupación, la mayoría de ellos, los más importantes, gobernados por Esquerra Republicana de Catalunya. “Todos están con nosotros”, se apresura a responder Guillermo Martínez, “están en nuestro carro”, ratifica. “Les toca trasladar al Parlamento catalán el sentimiento que tenemos, convencerles y hacerles ver que es una barbaridad lo que pretenden”. No será tarea sencilla. “El parlamentario de Lérida, Gerona o Barcelona no sabe nada respecto a la fiesta de los toros, pero además de no saber, es que nunca se han interesado”, apunta.

La riqueza del bou en cuatro ejemplos

La riqueza y variedad del correbou queda patente en sus distintas modalidades y las peculiaridades de cada pueblo. Para muestra, los cuatro ejemplos siguientes:

Cardona (Barcelona). Es una de las localidades con tradición de toros más antigua. Y también un municipio que cuenta con numerosas particularidades. Algunos documentos, de difícil verificación, datan la primera referencia de toros en el municipio en 1409. La cargolera es su fiesta más significativa. Es un cesto de mimbre de aproximadamente un metro y medio de alto en el cual un aficionado se introduce dentro para aguantar las acometidas del toro. El cesto tiene dos aberturas, una por arriba, por donde asoma la cabeza, y otro por abajo, por donde asoman los pies y dotan al mozo de cierta dificultad. Según la tradición oral, el origen tuvo lugar en el cestero del pueblo, que intentó burlar al toro dentro de sus cestos. Aquello supuso un impacto, continuando la tradición hasta nuestros días. En Cardona, además, son tradicionales las cuerdas, un elemento que pasa de padres a hijos y que atadas a las barreras superiores ayudan a evitar al toro cuando se acerca a las tablas. A raíz de las cuerdas, surgieron las colles, grupos de amigos que se situaban en determinadas partes de las barreras.

Ulldecona (Tarragona). 130 años después, este municipio volvió a celebrar el denominado bou capllaçat (toro de cuerda). La última referencia documentada de esta modalidad data de 1889. La iniciativa surgió por parte de l´Associació Cultural Falduda Amics dels Bous y fue aprobada en el pleno del ayuntamiento del pasado 2 de septiembre. Caramelo, de la ganadería de Fernando Mansilla, fue el gran protagonista de la histórica jornada. La Sénia, también localidad tarraconense, hizo lo propio en 2018 tras dieciocho años sin celebrarse esta modalidad.

Amposta (Tarragona). Su plaza de toros es una auténtica joya, lo que da buena cuenta de que la fiesta de los toros es mucho más. Los carros de madera que servían para trabajar el campo ahora forman parte fundamental del paisaje taurino de este municipio, ya que las dos primeras filas del coso están hechas de este elemento. Sin su conservación para este uso, a día de hoy ya habrían desaparecido. Otra peculiaridad son los burladeros, también de madera, o las rejas de hierro, que hacen la función de barrera para los aficionados.

La Aldea (Tarragona). Ver toros en la ermita de La Aldea es un espectáculo único. El santuario está presidido por un templo con la imagen de Nuestra Señora de l´Aldea y por tres edificios más que forman una construcción de planta cuadrada en cuyo centro se encuentra un patio de piedra que hace las funciones de plaza de toros. Las balconadas sirven de tendidos conformando una imagen de lo más singular.

EL CHARNEGO, HISTORIA GANADERA

Si hay una voz autorizada para hablar del mundo del correbou en Cataluña ese es Pedro Fumadó “El Charnego”, cuarta generación de ganaderos. Desde 1891, su familia se ha dedicado a la cría de toros bravos en las Tierras del Ebro. Entre las cinco explotaciones con las que cuenta, situadas en los municipios de Roquetas, Amposta y La Ampolla, reparte las más de quinientas cabezas de ganado que posee. Pedro heredó la ganadería de su padre, que fue adquiriendo las partes correspondientes a sus hermanos después de que su madre se hiciera cargo de la misma tras la muerte de su marido -abuelo del actual Pedro- en la Guerra Civil. “No pueden permitirse el lujo de prohibir una fiesta sin la que no se entendería el sur de Cataluña”, confiesa Pedro, que cuenta a su lado en el día a día con sus hijos, que se convertirán en la quinta generación de ganaderos. “Nadie en mi familia ha criado toros por negocio, lo han hecho por sentimiento. De hecho, el dinero que se haya ganado, lo he invertido en el bienestar de los animales, en las instalaciones, en las fincas…, esto se hace por amor propio, no por negocio”.

Pedro Fumadó: “El 70 % de los parlamentarios actuales son nuevos en sus cargos. Bajo su ignorancia, no se han parado a pensar en las consecuencias morales, éticas y económicas que puede significar una prohibición”

Desde su experiencia y su dilatada trayectoria, Pedro Fumadó hace un análisis certero y realista de la situación. “Primero hay que tener en cuenta que el 70 % de los parlamentarios actuales son nuevos en sus cargos. Bajo su ignorancia y con el trabajo de Aida Gascón -activista animalista-, no se han parado a pensar en las consecuencias morales, éticas y económicas que puede significar una prohibición. Entiendo que se reconducirá la situación porque de lo contrario sería una humillación, prohibir el correbou sería un puro capricho”, añade. El Charnego sabe lo que es defender los toros en el Parlamento, lo hizo en aquella sesión de 2010 cuando se decidió prohibir las corridas en Cataluña. “Lo de ahora es una pataleta. En aquel momento tenían la excusa de las corridas de toros como algo español, pero el correbou es catalán, del Mediterráneo, nada tiene que ver con banderas. Estamos en el siglo XXI, año 2019, las dictaduras no tienen cabida. El señor Torra se pasa el día hablando de democracia, libertad e independencia, cuando la prohibición del correbou sería un abuso de poder”.

Pedro Fumadó: “Hablan de maltrato y no han visto una ganadería en su vida. Sin esta fiesta, no se entendería el sur de Cataluña”

El ganadero incide en la idea de la incompetencia de los parlamentarios actuales. “No han visto en su vida una ganadería y hablan de maltrato”, afirma. “Yo sí que soy animalista, que estoy yendo finca por finca -la conversación con Pedro Fumadó se produjo cuando un temporal de lluvia azotó la provincia de Tarragona- para ver que todo esté bien y no haya ninguna baja. Los políticos de las Tierras del Ebro sí que saben lo que supone una ganadería brava, lo que aportan a su entorno natural, a la zona del Delta, la albufera, los arrozales, además de los puestos de trabajo directos e indirectos que genera”. En este punto, el conato prohibicionista pone sobre la mesa la cuestión del mundo rural y su supervivencia frente a las imposiciones y los argumentos de los animalistas de despecho. “El urbanita se cree el rey del mambo, piensa que desde una silla y con un ordenador puede mover el mundo, y no funciona así. Si no hay mundo rural, estamos jodidos”, reivindica Guillermo Martínez, quien pone en valor un modo de vida. “Si se va a la playa del Luet, pasamos por donde pastan los toros de El Charnego, si se va a Alfara de Carles, se respira toro por todos lados, si vamos a La Ampolla a visitar el Delta, también, forma parte de nuestro ecosistema, de nuestra tierra”.

Por último, el ganadero deja una reflexión: “Unos por ignorantes, otros porque se pasan de listos y otros porque no se quieren mojar, nos han llevado donde estamos. La democracia tiene que ser el amparo de las minorías para que sean respetadas por las mayorías”, concluye.

Un impacto económico de 4,5 millones de euros

Además de la vertiente popular y de ser considerado un espectáculo de gran arraigo en las Tierras del Ebro, ahora, el correbou, cuenta con el aval de un estudio económico que valora cuantitativamente la importancia de este espectáculo. El informe, encargado a la Universidad Rovira y Virgil de Tarragona y elaborado por Juan Antonio Duro, catedrático del departamento de Economía, y Francesc Xavier Farré, profesor del departamento de Economía, estima que estos festejos populares generan un impacto económico de alrededor de 4,5 millones de euros. “Sabíamos que las fiestas de los toros representaban un importante flujo económico para nuestro territorio, solo hace falta ver los pueblos y ciudades cuando realizan fiestas con toros para ver la cantidad de aficionados y visitantes que llenan bares, terrazas y cantinas, y somos conscientes que en otros circunstancias no pasaría”, valoraba Santi Albiol, presidente de la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro.

Las estimaciones más optimistas detallan incluso que el impacto puede elevar la cifra a los 6,2 millones. “Eso en apenas dos o tres meses de festejos y sin contar con localidades como Cardona o Santpedor, que de haberlos incluido sería mucho mayor. Además habría que añadir los 150 puestos de trabajo en una zona que no es importante a nivel industrial. El estudio nos avala y nos da más argumentos para que los políticos no cometan otra barbaridad”.

Asimismo, el correbou está incluido en el Consell de l’Associacionisme Cultural, una entidad que aglutina a las distintas manifestaciones culturales y populares de Cataluña. “No se entiende que por una parte nos incluyan y nos pongan a la misma altura que otras actividades de la cultura popular catalana, y por otro lado nos quieran prohibir. Van contra ellos mismos”.

Las estimaciones más optimistas detallan incluso que el impacto puede elevar la cifra a los 6,2 millones. “Eso en apenas dos o tres meses de festejos y sin contar con localidades como Cardona o Santpedor, que de haberlos incluido sería mucho mayor. Además habría que añadir los 150 puestos de trabajo en una zona que no es importante a nivel industrial. El estudio nos avala y nos da más argumentos para que los políticos no cometan otra barbaridad”.

Asimismo, el correbou está incluido en el Consell de l’Associacionisme Cultural, una entidad que aglutina a las distintas manifestaciones culturales y populares de Cataluña. “No se entiende que por una parte nos incluyan y nos pongan a la misma altura que otras actividades de la cultura popular catalana, y por otro lado nos quieran prohibir. Van contra ellos mismos”.

.Además de la vertiente popular y de ser considerado un espectáculo de gran arraigo en las Tierras del Ebro, ahora, el correbou, cuenta con el aval de un estudio económico que valora cuantitativamente la importancia de este espectáculo. El informe, encargado a la Universidad Rovira y Virgil de Tarragona y elaborado por Juan Antonio Duro, catedrático del departamento de Economía, y Francesc Xavier Farré, profesor del departamento de Economía, estima que estos festejos populares generan un impacto económico de alrededor de 4,5 millones de euros. “Sabíamos que las fiestas de los toros representaban un importante flujo económico para nuestro territorio, solo hace falta ver los pueblos y ciudades cuando realizan fiestas con toros para ver la cantidad de aficionados y visitantes que llenan bares, terrazas y cantinas, y somos conscientes que en otros circunstancias no pasaría”, valoraba Santi Albiol, presidente de la Agrupación de Peñas y Comisiones Taurinas de las Tierras del Ebro.