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TARDES PARA LA HISTORIA

El día en que Sevilla conquistó Madrid: Puerta, Camino y Romero, a hombros con el mayoral de Benítez Cubero
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El día en que Sevilla conquistó Madrid: Puerta, Camino y Romero, a hombros con el mayoral de Benítez Cubero

martes 26 de mayo de 2020, 12:12h

La triunfal corrida tuvo lugar en la isidrada de 1967, concretamente el 26 de mayo. Es decir, tal día como hoy, pero de hace cincuenta y tres años. Ese día se lidió un bravo y noble encierro de Benítez Cubero -al segundo se le dio la vuelta al ruedo y a la muerte del tercero el mayoral paseó el anillo junto a los matadores- al que Diego Puerta, Paco Camino y Curro Romero cortaron seis orejas antes de abrir la puerta grande de Las Ventas. Fue la tarde en que Sevilla conquistó Madrid.

Antonio Díaz-Cañabate, en su crónica del día siguiente en ABC, escribió: “Las dos orejas ganadas más a pulso fueron las de Paco Camino en el tercero (…) La faena de hoy fue toda ella el fulgor de la belleza, sin puntos oscuros que apagaran su resplandor. Los pases, desde su iniciación hasta su remate, se mantenían como sostenidos por las alas del ángel de la torería (…) Pases profundos, hondos, largos, que se clavaban en el corazón de lo hermoso, de la hermosura del arte de torear. Ángeles y duendes de la Andalucía, en revoloteo (…) En el sexto la faena fue asimismo magnífica, aunque por bajo de la otra, sobre todo por su final”, escribía el cronista en referencia al fallo a espadas del Niño Sabio de Camas.

Sobre Diego Puerta, que paseó una oreja de cada ejemplar, afirmó: “Otra gran faena, de diferente estilo a la de Camino, fue la de Puerta al cuarto. Punteaba el toro. Lo aguantaba el torero sin un paso atrás. También esto es puro arte de torear. La emoción es distinta. Una artística. La otra, sobrecogedora. Las dos, pariguales en el estremecimiento. El valor también encierra arte. El valor es de condición fugaz. El de Puerta es constante, con el toro bueno, como el primero; con el toro con genio, como el cuarto”.

A Curro Romero, que había pasado la noche en la Dirección General de Seguridad tras haberse negado a matar un toro en su comparecencia del día anterior, “los toros le ayudaron a salir del comprometido trance, pero él ayudó a los toros con toda la gallardía de su toreo, que no desmayó ni con la voltereta propiciada por el quinto. Gallardía unida al temple. Temple unido a una elegancia producida por la naturalidad derivada del buen gusto. En los pases de Romero se percibe cómo la inspiración desciende a su muleta y asciende al arte del toreo”. Palabra del Caña.