La Pincelada

José Tomás se aleja de la perfección

Por José Luis Benlloch
José Luis Benlloch
viernes 07 de mayo de 2010

La rápida recuperación de José Tomás de la cornada de Aguascalientes cuyas primeras noticias le situaban en las puertas de la muerte ha tenido varios efectos…

La rápida recuperación de José Tomás de la cornada de Aguascalientes cuyas primeras noticias le situaban en las puertas de la muerte ha tenido varios efectos inmediatos: ha aumentado todavía más la leyenda del torero madrileño, ha llenado de gozo a los aficionados y a la vez ha despertado ciertas suspicacias a todas luces fuera de lugar sobre la gravedad real de la misma. La gravedad de la cornada es evidente, basta con ver el reguero de sangre que dejaba el traslado del diestro hasta unas recónditas dependencias que hacía las veces de enfermería y en donde solo la pericia de los cirujanos que tuvieron que luchar con una evidente falta de medios obró el milagro de la salvación.

El subidón de su leyenda por otra parte se entiende como algo natural, las cornadas y ya no les digo un jugueteo tan próximo con la muerte, han tenido de siempre esos efectos. El gran Belmonte en su tremenda competencia con Joselito siempre reconoció que este le ganó definitivamente la partida de la historia la tarde fatídica de Talavera, en la que Bailaor acabó con la vida del torero de Gelves. El mismo Valle Inclán le dijo a Belmonte en uno de los múltiples homenajes que la intelectualidad del momento le dedicó al héroe, que para ser perfecto solo te faltaba morir en la plaza a lo que Juan respondió con aquella frase tan mordaz y fatalista “se hará lo que se pueda, don Ramón, se hará lo que se pueda”. En ese sentido José Tomás no ha alcanzado la perfección y esperemos que no la alcance nunca jamás.

Otra de las consecuencias del cornalón de Aguascalientes ha sido la presencia del toreo en las primeras paginas de los medios de todo el mundo arrinconando de momento la repetitiva/cansina polémica sobre el abolicionismo catalanista a la vez que recordaba que en este espectáculo se muere de verdad y certificaba una vez más su autenticidad. No sabe JT lo que se los agradecemos. Pero de todos esos efectos colaterales, si me lo permiten me quedo con la imperfección de JT que sigue entre nosotros.

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