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FERIA DE OTOÑO

 (Foto: Julián López)
(Foto: Julián López)

La terna, por encima de los deslucidos palhas en Madrid

Fernando Robleño y Alberto Aguilar, ovacionados en un festejo en el que Javier Castaño sufrió una fuerte voltereta

domingo 07 de octubre de 2012, 23:50h

Javier Castaño ha pasado a la enfermería tras resultar cogido al entrar a matar al segundo. El de Palha le prendió por la zona del bajo vientre destrozándole la taleguilla y sufriendo en el suelo una fuerte paliza pues el toro hizo por él varias veces. En una de ellas, dobló claramente la rodilla derecha del torero, que antes había toreado con gran seguridad, firmeza y temple a un ejemplar que se desinfló a las primeras de cambio. Hubo pasajes de enorme despaciosidad por los dos pitones y un pase de pecho por el pitón izquierdo que duró una eternidad. Pisó en la última serie terrenos comprometidos, dejándose llegar los astifinos pitones del jabonero de Palha. Al entrar a matar con rectitud fue prendido y, posiblemente, lesionado. A pesar de ello, salió a estoquear al quinto, un toro bajo y muy armado para el que el público pidió su devolución tras mostrar poca fuerza en los primeros tercios. A la muleta llegó deslucido y reservón, poniendo el salmantino tesón en una lidia sin opciones e irrelevante. Lo mejor de este capítulo, los dos pares de banderillas que clavó David Adalid, que fue obligado a desmonterarse por un público rendido y puesto en pie al subalterno.

Valentísimo se mostró Alberto Aguilar con el tercero, otro toro aplomado, desclasado y de poco recorrido de Palha al que pronto le ganó el torero la partida a base de firmeza, exposición y una colocación perfecta. Aguilar, que ya había lucido en el toro anterior en un buen quite a la verónica, pisó el ruedo con gran compromiso y absoluta claridad de ideas en una labor que ha evidenciado el excelente momento profesional que atraviesa. Mató de una buena estocada al animal, que en el tercio de varas descabalgó al picador, que quedó a merced del toro en un momento de máximo peligro. Aguilar fue ovacionado. El sexto, un toro deslucido y exigente -por el pitón izquierdo imposible y por el derecho muy reponedor- sólo le dejó volver a estar valiente en otra faena de mucha exposición y milimétrica colocación.

No rompió la faena de Fernando Robleño al toro que abrió plaza, un animal de Palha que duró muy poco y pronto dejó de querer pelea. Embistió con transmisión en una primera serie diestra, única en la que la labor del madrileño pareció que podía romper a buena. Todo quedó en un espejismo, pues el toro, que nunca descolgó por abajo, desistió enseguida. Sacó más complicaciones por el lado izquierdo la res, que fue despachada de pinchazo y estocada. En su turno de quites, Javier Castaño toreó por chicuelinas rematadas con una revolera. El castaño cuarto fue una prenda, un toro muy complicado y que sacó peligro. Robleño anduvo con él muy seguro en una lidia sobre las piernas de gran autoridad. Mató de una estocada casi entera y fue ovacionado.

Madrid, 7 de octubre de 2012. Toros de Palha, deslucidos. FERNANDO ROBLEÑO: Silencio y ovación; JAVIER CASTAÑO: Aplausos y silencio; y ALBERTO AGUILAR: Ovación y silencio. Entrada: Más de tres cuartos. Se desmonteró tras parear al quinto David Adalid.