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La revolera

¡¡Fuera despojos!!
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(Foto: Javier Arroyo)

¡¡Fuera despojos!!

Estoy de acuerdo en esencia con lo escrito por el doctor Rafael Comino sobre las orejas y las vueltas al ruedo. Lo he insinuado varias veces y algunos me han tomado por un relamido, asqueado por los sanguinolentos despojos en manos de los toreros como símbolo de triunfo. No resulta bonito, no, pero no es esa la razón esencial de que haya propuesto en alguna ocasión cambiar los trofeos por vueltas al ruedo. Una vuelta, una oreja, dos vueltas, dos orejas y tres vueltas un rabo. Y finalmente ovación de gala en el tercio, para subrayar el triunfo. Que será más corta o más larga, según haya sido ese triunfo, y no creo que a nadie se le ocurra que deba existir un delegado de la autoridad para medir la intensidad de las palmas dedicadas a los matadores, banderilleros y picadores.

El razonamiento es sencillo. Por ese sistema se evitaría que prevaleciera la opinión, o el empecinamiento en muchos casos, de los “usías” del palco, que no son quiénes para valorar a su gusto y criterio el entusiasmo del público que paga. Los presidentes deben limitarse a hacer cumplir el reglamento, en cuanto al orden y desarrollo de la lidia, para evitar que nadie se lo salte a la torera, y nunca mejor dicho. Ese sistema llevaría consigo el fin de la dictadura de los palcos en algo tan poco apropiado para ser medido por “la autoridad”, como es el entusiasmo del público pagano ante las faenas de los toreros.

En la Ópera y en el Teatro, por ejemplo, el éxito de los cantantes y los actores se mide por la duración de las ovaciones del público y por las veces que se baja y se levanta el telón tras sus actuaciones, y no hay en el palco central ningún representante de la autoridad que señale, sacando un pañuelo blanco, el sube y baja del telón. La autoridad en las plazas de toros debe responsabilizarse del orden público y de que en el apartado y sorteo de los toros se cumpla el Reglamento. Pero hasta ahí llegó Colón. Todo lo demás sobra.

¿Acaso hay un presidente en el fútbol que dictamina cuándo es o cuándo no es gol? ¿Verdad que no? Bueno pues en los toros debería ser lo mismo. Lo contrario es una intromisión pasada de siglo, y más ahora que el espectáculo taurino, ahí está el último San Isidro, busca formas nuevas que, sin menoscabo de la esencia y tradición de la Fiesta, la modernice y la ponga al día con la realidad del siglo que vivimos.