GANADEROS ABANDONADOS

La AGL se manifiesta en Salamanca contra la sobreprotección del lobo

Redacción APLAUSOS
miércoles 24 de marzo de 2021
La entidad lanza un duro mensaje a las autoridades: "Dejen de taparse los ojos ante esta realidad; actúen, hagan algo, porque las pérdidas económicas y genéticas de los ganaderos son diarias. El drama, la desesperación, el desamparo, es continuo"

La Asociación de Ganaderías de Lidia -AGL- ha participado este miércoles en la manifestación contra la sobreprotección del lobo que está llevando a cabo en toda España el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico que dirige Teresa Ribera. El acto, organizado por entidades como ASAJA -Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores-, COAG –Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos- y UPA -Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos-, ha tenido lugar en Salamanca y ha estado respaldado por el resto de entidades agrarias y ganaderas, que, como sucede con los ganaderos de bravo, están sufriendo el recrudecimiento de los ataques del lobo en sus explotaciones.

“La culpa no es del lobo, sino del que se sienta en un despacho sin querer saber ni conocer absolutamente nada del comportamiento natural del ecosistema”

“Esto no es el cuento de Caperucita roja y el lobo feroz, esta es la realidad que el mundo no quiere ver, la que hiere la sensibilidad de ese mundo cada vez más frágil y más de mentira, la que soportan día a día nuestros ganaderos viendo cómo sus reses son sometidas a los continuos ataques despiadados de un depredador al que no se le considera un peligro, ni una especie cinegética. El lobo campa a sus anchas haciendo lo que él sabe hacer, atacar al débil, siempre en manada, y lo hace para comer; la culpa real no es de él, es del que se sienta en un despacho sin querer saber ni conocer absolutamente nada del comportamiento natural del ecosistema”, denuncia la propia AGL; que advierte a la clase política: “Dejen de taparse los ojos ante esta realidad, que dista mucho de la que leyeron en los cuentos; actúen, hagan algo, porque las pérdidas económicas y genéticas de los ganaderos son diarias. El drama, la desesperación, el desamparo, es continuo; es duro ver cómo el trabajo diario se hace cuesta arriba, cómo la espera de los nueve meses de gestación de la vaca nodriza tienen este triste y rápido final”.

“Nosotros como Asociación -concluyen- tratamos de velar y luchar por los intereses de nuestros ganaderos, pero en esta guerra necesitamos de todos, y sobre todo, que nos escuchen las Administraciones Públicas y que nos ayuden a parar esta sangría”.

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