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MADRID.- FERIA DE SAN ISIDRO

Importante Alberto Aguilar, oreja de un bravo ibán

Faena de mucha entereza y mérito del madrileño, que se juega el tipo sometiendo a un toro exigente y encastado en una faena de gran emotividad

Fotos: JULIÁN LÓPEZ

Toro muy bravo el segundo y torero muy bravo también. Serio y encastado el de Ibán, con muy buenas hechuras, de buena pelea en el caballo y con temperamento, raza y, por tanto, exigencia en la muleta. No permitió errores. Le pudieron faltar finales, dentro de que fue un animal emotivo. Se vino un poquito abajo, sobre todo en la última tanda, en la que se quedó algo más corto. Fue ovacionado con fuerza en el arrastre. Muy sincero y muy de verdad anduvo con él Aguilar, torero cabal. Le dio la lidia precisa. Variado y abundante de capa, recibiendo por verónicas y chicuelinas, y quitando después también por Chicuelo intercalando con un farol invertido. Apostó por cambiar al bravo con dos puyazos y, ya muleta en mano, su labor tuvo mucha intensidad, especialmente en la primera mitad por el pitón derecho. Exigió llevarle por abajo el de Ibán y, a base de colocación, lo condujo el madrileño con mente despejada. Faena de mérito, de buen nivel. Hubo una única serie por el izquierdo, con muletazos sueltos buenos. Aseguró la oreja tirándose a matar entre los pitones, llevándose un pitonazo y provocando la espectacular muerte del toro. Oreja de ley.

El quinto fue un animal de mucha envergadura, que fue bien al caballo pero que en el segundo puyazo perdió las manos tras ser picado muy trasero. Parecía que iba a tener más empuje del que finalmente tuvo, pero terminó rajado. Durante la faena de muleta dio una paliza descomunal a Aguilar. Voltereta dramática por el mucho tiempo que el torero estuvo empalado entre los pitones, soltándole con mucha saña. Se rehizo el madrileño, se puso muy de verdad y se la jugó, pero el toro se rajó y se paró. Lo exprimió con mucho mérito por la paliza. Mató de una casi entera desprendida, cobrada de forma habilidosa. Ovación.

Abrió plaza un toro serio, pero que se vino abajo demasiado pronto. Aplomado y desrazado en el último tercio. Iván Vicente se cerró en tablas con él por el viento. Trató de templarlo y de llevar adelante su embestida. Labor académica, pero sin brillo. La gran estocada con la que concluyó fue lo mejor. Saludos.

Incómodo resultó el cuarto, con un pitón izquierdo difícil, con complicaciones y muy áspero, y con alguna opción más por el derecho, por donde tuvo un punto más de franqueza pero sin terminar de redondear su embestida. La labor de Iván Vicente contó con algún muletazo de cierto temple, pero mezclado también con algún desarme que deslució el conjunto. No acertó con los aceros. Silencio tras dos avisos.

El tercero fue un toro con movilidad pero áspero. No tuvo mala condición pero le faltó entrega y resultó incómodo porque punteaba el engaño y reponía las embestidas. Nunca terminó de entregarse de verdad el animal. Víctor Barrio anduvo decidido y puesto. Quiso templar pero la faena resultó irregular porque no siempre le salió el muletazo limpio por las condiciones del astado. No fue fácil estar delante. Pinchazo y estocada. Silencio.

No valió el deslucido sexto, que se vino abajo y, al igual que el primero, no sirvió. Sin opción Víctor Barrio, que lo había recibido antes con una larga cambiada de rodillas. Dispuesto pero sin brillo ni opción el segoviano. Faena intrascendente. Silencio.

Madrid, domingo 29 de mayo de 2016. Toros de Baltasar Ibán Bien presentados, serios, entipados, con envergadura, con esqueleto y hueso. Bravo el importante 2º, encastado y ovacionado en el arrastre. El resto, faltos de fondo en la muleta. Se aplomaron 1º y 6º. Se paró también el 5º. Con movilidad y nobleza pero aspereza y punteando los engaños 3º y 4º. Iván Vicente, saludos y silencio tras dos avisos; Alberto Aguilar, oreja y ovación con saludos; y Víctor Barrio, silencio en su lote. Entrada: Tres cuartos.

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